Un paseo por el Eume

ATRAPADA EN LA RED

Hilos invisibles me conectan a un teclado y como una autómata posesa entro en un mundo tecnológico aislándome totalmente de lo que hay a mi alrededor…
La noticia del día no me gusta y comparto un post con una mueca de disconformidad. Mis inquietudes se visten de exploradora y buscan nuevas conquistas que satisfagan mi curiosidad, a veces soy creadora de contenidos, otras me alimento de diversidad y cuando llega el “infosicamiento” guardo el “para mas tarde” en la mítica nube. Me acompaña el ruido característico de mi teclado y la vida como fondo de pantalla queda a mi espalda…

Realidad virtual, realidad aumentada, herramientas de medición…Una propuesta de video YouTube me distrae durante unos minutos y una conversación en la red tranquiliza mi necesidad de socialización. Unas risas virtuales alegran la frenética carrera contra reloj que incautamente me he marcado y mientras el mundo real gira con pasmosa rapidez, el sol que despidió la primavera entra acusador tocándome la espalda. Giro la mirada al mundo exterior y a mi alrededor el paisaje eumés me despierta con una llamada de verano.

¡Estamos en Julio!

Y de pronto tengo la necesidad de frenar un poco, de contagiarme de risas veraniegas, de luz y de sol.

Verdaderamente vivo en un sitio privilegiado donde las puestas de sol acarician el eterno pasado y se funden mágicamente en una esperanza de futuro, donde el último aliento cálido del día se despide en un mar de calma para por fin dormitar en el corazón de Galicia.

Si el mundo mágico despertara de las leyendas sin duda lo haría en el bosque del Eume, herencia de un pasado lleno de respeto y gratitud, que construyó refugios bajo sus centenarios robles, ahora mermados por los eucaliptos, alimentó a sus gentes y recreó con su belleza los espíritus del lugar.

Estas maravillosas fragas arropan al río Eume que juguetea en su andadura dando pequeños giros y saltos hasta la parte más baja, donde cansado de luchar con los otros dos ríos que nacen en la “Serra do Xistral” se relaja en una ría fértil y en calma que mira el linaje de los Andrade y se despide de sus castros, de su catillo, de su monasterio, de sus puentes… hasta llegar al mar.

No me digas que estoy loca,
no me intentes comparar.
La vida que circula por ríos,
no tiene celos de la que circula por el mar.
Si alguna vez me buscas
Y no me encuentras en el lugar,
no lo dudes ni por un momento
estoy cerquita del mar…

Me gustaría que percibierais la belleza que encierra esta mágica tierra a través de mis palabras, pero es imposible describir… un paseo por el cielo…

@PilarPérezBaz

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